Estrategias de lectura para escribir textos originales II

La lectura y la escritura están directamente relacionadas.  La primera es una destreza que se adquiere durante los años de formación escolar. No obstante, nunca se puede considerar un proceso acabado. Su perfeccionamiento y agudeza exige la práctica permanente.
 
La segunda,  la escritura,  tiene dos vertientes, una natural (cierta inclinación y particularidad única del sujeto que se ve impelido a realizar este ejercicio intelectual) y otra impulsada por la formación  y la exigencia académica.
 
Bien, cuando de emprender se trata, y más  si ese acto incluye la producción textual (elaboración de infoproductos , por ejemplo) ambas son absolutamente necesarias.
 
Desde la academia, a la  lectura se le clasifica tomando como referencia al sujeto y su forma de  leer, ya literal, ya crítica y reflexiva.  Nosotros,  sin embargo, vamos a verla desde sus posibilidades para incrementar nuestros procesos intelectuales y escriturales  referidos  a la producción y difusión de información.
 
En este  contexto, la habilidad fundamental es  el bien llamado “pensamiento crítico". Ahora bien, para activar esa aptitud y actitud en nuestro desempeño de forma consciente y direccionada, necesitarás:
 
1. Reconocer tu capacidad de sujeto pensante.
 
2. Asumir una actitud inquisitiva ante el conocimiento. Esto es, investigar a profundidad sobre la temática de tu interés...pero también cuestionar lo que lees.  Se trata de un "diálogo entre tú,  ser pensante y con experiencia en un área y otro ser pensante teórico o no de la misma". Se trata de "revisar, contrastar, ponderar " lo que hallas respecto al tema. Es una actitud dinámica.
 
3. Revisar, principalmente, textos de origen académico  (revistas científicas, si es tu caso, o revistas especializadas en el  área en al que estas emprendiendo).
 
4. Asumir una actitud  de mente abierta. Dar espacio para revisar todas las variantes o interpretaciones de un mismo tema. Algunas áreas no son "ciencias exactas" y lo que se diga de ellas está en permanente revisión. Ese sería el caso de  un emprender cuyo trabajo toca aspectos relacionados con el comportamiento humano, por ejemplo. No hay un solo criterio para enfocarlo ni una verdad absoluta y acabada. Hay solo percepciones y concepciones.
 
¿Y qué hacer cuando ya has investigado y reunido información diversa respecto al tema en cuestión?
Ahora toca ser selectivo. Saber ubicar a cada texto y cada autor según criterios que solo tú puedes determinar. Si tu enfoque es histórico,  por ejemplo, tal vez una secuencia cronológica de esa información te venga al dedillo. Si es tecnológico y lo que buscas es hablar de lo último en el área,  entonces deberás revisar fechas de publicación de los textos seleccionados.
 
¿Basta con ese paso? No.
 
Ahora también necesitas elegir las publicaciones más importantes en el área...los autores y hasta el enfoque. Es,  en definitiva,  un trabajo de selección y organización del material teórico en el que te vas a apoyar para escribir.
 
¿Acabó? No todavía.
 
Falta el viaje en el texto, desde el texto y para la generación de un texto nuevo, tuyo...porque reunirá tu experiencia, formación, proceso de investigación y tu forma única y particular de entender y expresar tus ideas...tu "marca personal", pero, ya ese contenido es material para otro artículo.

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